Claves bíblicas del matrimonio (para solteros y casados)

Acabo de terminar de escuchar 4 mensajes del pastor Sugel Michelén sobre el matrimonio y puedo decirles que son un baúl de tesoros. Por eso, decidí compilarlos aquí para que todos, casados y solteros, lo exploremos en detalle, ¡más de una vez, ojala!  Si están casados, les sugiero que planifiquen 4 citas con su esposa o su marido, y los escuchen juntos, con un cafecito y un libro de apuntes.

Como bien lo dicel el hermano Sugel: Lo que nuestros matrimonios necesitan urgentemente no es cambiar al marido o a la esposa, sino “una mejor comprensión del evangelio de Cristo y ampararnos en la bendita gracia de Dios para modelar ese evangelio ante los ojos del mundo en nuestra relación matrimonial, a pesar de nuestras debilidades y pecados”.

Por ello, me permito hacer un paréntesis: Si aún no te ha reconciliado con Dios a través de Jesucristo, te invito a que lo hagas hoy. Todos los seres humanos estamos separados de Dios, sumidos en una rebelión natural contra Él, por eso es necesario acercarnos a Él recibiendo a Jesucristo como Señor de la vida y Salvador del alma. Solo así, tendremos acceso al Espíritu santo de Dios que es el único que nos puede ayudar a vivir como cristianos, y a practicar la enseñanza que se comparte aquí.

Vamos ahora a la enseñanza: El texto que se estudia es la carta del apóstol Pablo a los efesios, capítulo 5 versículos 25 al 33:

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo. Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unira a su mujer, y los dos seran una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

A continuación comparto mis apuntes y también el enlace a cada video para que lo vean porque mis apuntes no abarcan todo lo enseñado, ni el contexto de la enseñanza.

1er MENSAJE:

Tema: El matrimonio centrado en el evangelio: Características generales

Pincha aquí para escuchar el video.  Mis apuntes a continuación:

  • Reflexión: ¿Cuál es el centro de tu matrimonio? El mundo dice que el centro eres tú, pero según la perspectiva del evangelio, Dios es el centro de tu matrimonio. Si has vivido un matrimonio con la perspectiva incorrecta, la única solución es que mirar el evangelio con sinceridad y verdaderamente ver que yo soy el peor de los pecadores pero que, al recibir a Cristo, dependo ahora al 100% del poder del Espíritu Santo para cambiar y vivir un matrimonio centrado en Dios, con esperanza y dando gracia sin fin a mi cónyuge porque Dios me ha dado a mí gracia infinita. Recuerda: ¡Tú no eres el centro de tu matrimonio!
  • ¿Cuál es el propósito del matrimonio? Es mostrar la gloria de Dios, el amor de Dios que nunca acaba, a un mundo que no cree en Dios: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”.
  • Existe un orden para todo lo creado, establecido por Dios, por el bien de la creación, y para que su nombre sea glorificado. Este orden también se aplica al matrimonio y está detallado en las Escrituras.
  • ¿Cuáles son los deberes de los esposos? ¡Hay un manual para el matrimonio, y es la Biblia.
  • La maldición del feminismo y del machismo, y su nefasta influencia en el matrimonio.
  • Mensaje a los solteros.

2° MENSAJE

Tema: El orden establecido por Dios, fundamento crucial del matrimonio

Enlace al video aquí. A continuación, algunos apuntes:

  • Cuando entregamos nuestra vida a Dios, empezamos a vivir sometidos a su soberanía y a obedecer sus mandamientos, y aprendemos que Él ha establecido un orden para todos los aspectos de la vida del hombre (incluido el matrimonio). Dicho orden está claramente detallado en las Escrituras, y por amor a Él nos sometemos voluntariamente a sus preceptos.
  • Por tanto, nos sometemos a las líneas de autoridad establecidas por Dios, de buena gana, aunque nuestra carne nos ataque interminablemente al hacerlo, y nos preparamos a vivir en el Espíritu para poder luchar tal batalla diariamente, leyendo las Escrituras y orando diariamente.
  • En forma práctica, el concepto de “autoridad” debe estar firmemente plantados en nuestra mente, y debemos implantarlo también firmemente en nuestros hijos, sabiendo que las personas que Dios ha puesto en autoridad no son superiores a los demás sino que cuentan con un rango distinto al de otros; reconociendo también que todos tenemos un lugar en la jerarquía de la vida, que es un rol y un lugar diseñado por Dios, y debemos estar contentos en el mismo. “Someteos unos a otros” no significa que someterse es recíproco, sino que cada cual asume el rol que le corresponde (por ejemplo: el esposo ama y la esposa respeta)
  • Al obedecer el orden de Dios, seguimos el ejemplo de Cristo al someternos: El marido ejerce su liderazco en total y completa ternura y amor, tal como Cristo ama a su iglesia y se entregó por ella. La esposa se somete a su marido como la iglesia se somete a Cristo, y respeta a su marido aunque no lo merezca, porque ella respeta el rango de autoridad que Dios le ha dado a su marido, no a la persona en sí.
  • ¿Qué nos obstaculiza someternos a la autoridad a la que estamos sometidos? El orgullo propio rechaza someterse a otros y respetar las autoridades establecidas. Solo la llenura del Espíritu Santo de Dios nos ayuda a vencer nuestro propio orgullo.
  • Límites de la sumisión. Mal uso de la autoridad, qué hacer. Solo Él nos ayuda a someternos sin llenarnos de amargura y resentimiento ante un mal liderazgo y nos ayuda a vencer con el bien el mal. Si lo que mi líder me ordena hacer no es un pecado pero no está bien, yo me someteré, sabiendo que él dará cuenta de su liderazgo y yo daré cuenta de mi obediencia.
  • ¿Qué se espera de la autoridad? ¡Que la ejerza! Para el bien de aquellos que están sometidos a esa autoridad. Descripción del rol de quienes están en autoridad. El rol de los padres. El problema de las madres y padres ausentes.

3er MENSAJE

Tema: La clave del deber de las esposas está en el respeto

Enlace al video aquí. Mis apuntes a continuación:

  • La perspectiva de Dios en las Escrituras hacia la mujer es infinitamente positiva en comparación a la valoración de la mujer en los tiempos en que se escribieron las Escrituras, por tanto, podemos confiar en su amor y en que Él ha diseñado el rol de la mujer con un propósito infinitamente positivo para ella y para quienes la rodean, para gloria del nombre de Dios.
  • Respetar, y por tanto, someterse al marido como líder de la relación matrimonial implica someterse a la jerarquía establecida por Dios, pero no significa que la esposa sea inferior al marido, sino al contrario, ella es igual a él en dignidad y naturaleza, pero diferente en género y su rol.
  • Desde la perspectiva de Dios, la sumisión es una acción que ella realiza por sí misma y hacia sí misma (¡interesante!)
  • Analogía de los deportes: El marido y la esposa son miembros del mismo equipo; ella pone sus habilidades y creatividad al servicio del liderazgo de su marido, y aunque la decisión ultima corresponde al marido, hay un alto grade de consulta mutua entre la esposa y el marido, permanente consenso entre ambos (¡escuchar la voz de la esposa es signo de sabiduría para los maridos!)
  • El móvil de la sumisión es el deseo de hacer la voluntad de Cristo. La sumisión hacia otro ser humano no es la misma sumisión que ejercemos hacia Jesucristo: la sumisión hacia Dios predomina sobre la sumisión hacia otro ser humano, toda sumisión se mide en función de la sumisión que practicamos hacia Dios
  • El marido “es” la cabeza de la mujer, no “es llamado” a serlo. No es una orden, sino un hecho. Ser hombre significa dirigir. Quien no lo hace, está atentando contra sí mismo. No solo está dejando a su hogar sin dirección, sino que está mal representando a Cristo. además, el resultado que se cosecha es desastroso. De allí surge la prohibición de que las mujeres asuman liderazgos en las iglesias cristianas. El liderazgo del hogar refleja el liderazgo en la congregación.
  • La única excepción a la sumisión es cuando someterse al marido implica NO someterse a Cristo.

4° MENSAJE

Tema: La clave del deber de los maridos está en el amor

Pincha aquí para escuchar el video. Mis apuntes a continuación:

  • Los problemas en el matrimonio son un problema complejo, pero tienen un origen simple: el pecado (egoísmo y orgullo = dos cosas que impiden una buena relación entre los seres humanos), y el pecado solo puede vencerse con la ayuda del Espíritu santo de Dios (¡por eso es crucial vivir el evangelio para poder tener un matrimonio que glorifique a Dios!)
  • Hay algo que el esposo deben hacer por su esposa: amarla. Y ¿qué es el amor? “El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. (1 Corintios 13:4-7). Dios define el amor como una acción, no como un sentimiento (a diferencia de lo que escuchamos de la cultura).
  • Ser llenos del Espíritu Santo es lo único que nos AYUDA a cumplir con el mandato de Dios; da como resultado un matrimonio que refleje el amor de Cristo por la iglesia.
  • El ejemplo de Cristo de nuevo: Él entregó su vida en el calvario, fue una acción, he ahí el amor. Por esa causa dejó su trono y vino a la tierra en forma de siervo y estando en esa condición fue mal tratado, torturado y finalmente muerto en una cruz.
  • En forma práctica, el marido debe amar a su esposa, aunque ella no lo merezca. El esposo es un instrumento de Dios para la santificación de la esposa: En vez de quejarse de las deficiencias del carácter de su esposa, el marido debe involucrarse en embellecer su carácter. ¿Como? Con la verdad de las escrituras, ejerciendo su liderazgo, no solo orando con ella y por ella al respecto, sino también al ensenar la palabra de Dios activa y frecuentemente con ella.
  • Vencer con el bien el mal: Si la esposa le falta el respeto al marido durante una discusión, dejar la discusión de lado y abordar la falta de respecto. En ningún momento, continuar la discusión o la pelea, sino revertir la prioridad del problema hacia la falta del carácter de la esposa, amándola a pesar de lo malo que ella haya cometido (negarse a si mismo, como Cristo lo hizo).
  • El mandamiento NO ES “ámala porque así te amas a ti” sino ámala por lo que ella es, ámala porque ella es tu cuerpo, porque ella es parte de ti. Como creyentes, somos una unidad con Cristo. De igual forma, lo son el esposo y la esposa. Hombre, todo el bien que hagas a tu esposa, te lo haces a ti mismo, y todo el daño que le hagas a ella, te lo haces a ti también: la desgracia y la felicidad de un hombre va unida a la de su mujer, y la desgracia y la felicidad de una mujer va unida a la de su marido.

Por sobre todo, estamos llamados a representar a Cristo, como embajadores de su reino, no solo ante el mundo sino también delante de nuestros hijos. ¡Que el Señor nos ayude a tener hogares sanos desde lo profundo del hogar hacia afuera!

Que nuestro Señor les bendiga,

~jO

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