¿Qué viene después de arrepentirnos ante Dios?

La restauración y la visita del Espíritu Santo en nuestra vida personal y en la iglesia siempre es resultado de un arrepentimiento profundo y prolongado.  El Espíritu Santo de Dios sólo habita en el lugar santísimo, el cual según el Tanakh, alguna vez fue el santuario interior del templo, y que hoy somos nosotros, gracias a la dispensación de la gracia a través de la sangre de Cristo.  Pero sólo aquellos vasos quebrantados que han sido completamente vaciados, y que han confiado en nadie más que en la rectitud de Cristo, pueden llegar a ser llenos de su Espíritu.

Por lo menos aquí en Estados Unidos, el cristianismo estándar está unido al mundo, en búsqueda del sueño americano, es decir, la comodidad, el bienestar y el placer, la mejor vida ahora, lo que incluye una casa, una carrera, estudios universitarios para los hijos, jubilación, etc., todos están con sus ojos puestos en sus logros personales. Sacrificarse ocurre dos horas el domingo en la mañana cuando se va a la iglesia.

Pero a menos que los llamados por Dios se humillen y busquen al Señor con todo su corazón y dejen completamente esa vida para servirse a sí mismos y escojan vivir en servicio a Cristo, el Espíritu de Dios no les visitará con su poder, ya que su Espíritu sólo llega con el fin de capacitar para el ministerio.  Es por ello que cuando la vida ‘cristiana’ es en realidad una vida en servicio a uno mismo, entonces no existe un ministerio ordenado por Dios, y tampoco hay poder, sino sólo oraciones llamativas que acompañan fachadas, palabras y actividades religiosas.

Hay muy pocos que hacen lo bueno, ya que muchos se han ido por su propio camino (Rom. 3). Tristemente, vivimos en una época carnal, espiritualmente ciega y demasiado mística de la historia de la iglesia. “Falsos profetas proclaman buenas noticias cuando la ruina es inmediata” (1 Tesalonicenses 5:3–4; Jeremías 23:16-17) “Sed astutos como serpientes, pero delicados como palomas”.  El engañador llega por la puerta del fondo, con palabras lisonjeras y engañosas, luciendo como un ángel de luz, garantizándonos que nuestro camino es el correcto, aunque es el camino ancho que lleva a la perdición eterna.  Tener fe en Jesús e ir a la iglesia no es suficiente, los demonios hacen lo mismo.  A menos que dejemos todo y le sigamos, no podemos tener parte con él (Lucas 14:26-27, 33). Esta es una palabra difícil pero crucial; esta enseñanza vital de Cristo es simple: Debes considerar el costo de seguir a Cristo, lo cual puede incluir perder amigos queridos, familia, posesiones, sueños y ambiciones. Si no estás dispuesto a hacer eso, entonces no trates de engañarte a ti mismo y aparentar que sigues a Jesús, porque fallarás. “Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Lucas 12:31-34) “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo. 6:24) “Escoge este día a quién servirás”. (Josué 24:15)

Steven Ray.  Puedes leer más de sus escritos en inglés en Discerning Truth

Leave a Reply