La persecución a los cristianos y su impacto en el cristianismo occidental

Mártires cristianos etíopes

Una noticia hoy, no diferente de varias ya recibidas desde que ISIS apareció en pintura, masacrando y persiguiendo a los cristianos en el Medio Oriente, me hizo recordar múltiples versículos bíblicos en donde se nos recuerda a los creyentes en Cristo que no tenemos prometida una vida de comodidad y entretenimiento aquí en la tierra (¡sí en el cielo con el Señor!), como hoy se escucha falsamente en muchas iglesias cristianas.

Tristemente, los creyentes en dichas iglesias están siendo engañados y ellos parecen no darse por enterados. El Señor me trae a la memoria Jeremías 23 del 9 al 40 donde el corazón del Señor revela la enorme maldad y adulterio (unión espiritual en cualquier forma entre la oscuridad del diablo y la luz de Cristo) de los profetas que creen que Dios no ve en lo secreto, que hacen errar al pueblo con sus mentiras y lisonjas, entregan vanas esperanzas y que, en el versículo 17 lo más potente: “Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros“. Esto me suena muy parecido a la predicación de aquellos que dicen: “¡Bendición, bendición por sobre todas las cosas!” cuando en realidad el mensaje del Señor a su iglesia fue: “Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. (Mateo 10:22)”

Parece que nos hemos olvidado de la predicación de Cristo y hemos escogido un mensaje diferente de un dios que hemos creado a nuestro antojo: “Porque va a llegar el tiempo en que no soportarán la sana doctrina; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de maestros que sólo les enseñen lo que ellos quieran oír” (2 Timoteo 4:3). ¡Que no estemos nosotros en ese grupo!

La imagen siguiente de la agencia de noticias Reuters es la noticia que comenté al principio. Hay muchos conceptos clave en esta última matanza de “adoradores de la cruz”, que nos recuerdan que la violencia física en contra de la iglesia de Cristo está bien activa en el siglo XXI, y no sólo en el sur de Asia y Oriente Medio, sino también algo escondida en Occidente cuando dicen: “Al país de la cruz: hemos vuelto”.

¡Pero que el Espíritu del Señor nos haga aceptar esta realidad para nosotros hoy! No importa cuán difícil sea, que con su poder, podamos hoy enfrentar el odio y la violencia y escuchar su voz cuando Él nos dice: “Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará” (Isaías 35:3-4).

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