Manual para la recién casada

IV. ¿Y qué de lo que no se ve, el carácter?

El diccionario de la real Academia Española define el carácter como el “conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás”. 1 Pedro 3:3-4 dice: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”. Y Proverbios 21:19 aconseja: “Vale más la soledad que la vida matrimonial con una persona agresiva y de mal genio”.

o Si vives preocupada de lo que hacen los demás, de la ropa que vistes o de las nuevas compras que debes hacer, te podrás dar cuenta de que tu carácter está desarrollado hacia lo ‘externo’. Es bien sabido que la riqueza que perdura (esto por supuesto no lo hablan las revistas) y la que Dios valora y que al final va a jugar un rol decisivo en tu matrimonio, es la belleza “interior”, la cual se cultiva con paciencia que (¡oh no!) surge frente a las dificultades. El espíritu afable y apacible es el que tienes cuando frente a un gran disgusto o problema, no cierras la puerta con un portazo, o no te amurras, o no manifiestas tu opinión con gritos, sino con tranquilidad pasas la tormenta, aunque dentro tuyo haya un verdadero tornado. A mí se me hace muy fácil llorar y puedo llorar con confianza frente a mi marido, sin armarle un drama de proporciones, pero con tranquilidad manifestarle mi opinión (usualmente después que ya ha pasado la tormenta, cuando me he tranquilizado un poco). Dios da a sus hijos paciencia y fortaleza para enfrentar los baches de la vida: busca la forma que funcione para ti, si necesitas salir y respirar aire puro, o esconderte en tu dormitorio para orar y llorar.

o La creatividad y la energía es una característica de la mujer ideal que leímos en Proverbios al inicio de este documento. “Estoy aburrida” no es una frase respetable en la boca de una mujer inteligente. La vida es desafiante y debes obligarte a hacer algo increíble con ella: ¿qué pasatiempos tienes y con cuáles de ellos puedes generar más valor para ti, tu matrimonio y tu hogar? En otras palabras, por más que un pasatiempo favorito sea ver TV, no puedes dedicar tu vida a eso porque ese pasatiempo justamente ¡es una pérdida de tiempo! Construir tu casa (aprender a cocinar, coser, tejer, etc.) o construir tu mente (leer, investigar, etc.) debe ser tu objetivo principal.

o “Lavar la ropa sucia en casa”: Durante tu vida de casada, habrá muchos problemas, desafíos y tristezas que tendrás que superar. NO lo cuentes a tus amigas o a tu familia, ¡excepto si tienes una madre sabia que sabrá callar! Cuéntaselo todo a Dios en oración, o escríbelo en tu diario de vida y pide siempre consejo a Dios sobre cómo enfrentar tus problemas y pedir paciencia.

Elige cada día honrar a Dios y honrar a tu marido. Esta elección es a conciencia, no es parte de tu naturaleza, así que debes recordar que no te “saldrá sola”, será un esfuerzo que tendrás que hacer. Escoge amar a tu marido, hacerlo feliz en las pequeñas cosas, el matrimonio es un ejercicio excelente para “dejar de ser egoísta y pensar sólo en mí”. Por una vez en la vida, tienes la oportunidad de empezar a ejercitar el carácter de Cristo: “pensar en los demás tanto o más que piensas en ti”. Si a tu marido le gusta que cocinas y a ti no, haz el esfuerzo de empezar, ¡las dichas de un marido contento son innumerables y Dios te honrará a ti por tu esfuerzo! Y podrás ver cumplida la palabra de Dios en tu hogar:

“El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la bendición de Jehová”. Proverbios 18:22

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