Política y cristianismo: como el agua y el aceite

Un consejo sabio en cuanto a la política entre los cristianos, que se explaya en la carta abierta del Pastor Guillermo Castillo Moraga a los pastores, obreros y miembros de nuestras iglesias copiada más abajo a partir de una publicación de Historia y Contingencia IEP:

“Algunos hermanos de distintas iglesias me han preguntado que actitud debiéramos asumir los Evangélicos Pentecostales en la política. Sin tomar en cuenta otras opiniones al respecto, la mia propia es que, debemos cumplir con los deberes cívicos que las leyes establecidas nos exigen como ciudadanos, pero, del modo que se encuadre siempre al espíritu de la Palabra de Dios, esto es individualmente, según el dictado de nuestras conciencias.

La Palabra del Dios Santo, nos manda: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”, es decir, lo que a cada cual corresponde, siempre haciéndolo en rectitud y limpieza. Nosotros los cristianos no debemos comprometernos con ningún candidato político, a menos que sea de nuestra confianza, pero en todo caso individualmente y no exigiendo a otros miembros que lo hagan.

No debemos recibir un centavo por nuestro voto. Hacerlo es cohecho, penado por las leyes del país y por la Palabra de Dios, código de nuestra fe cristiana a quien debemos absoluta obediencia. El salmo 15 nos da una clara luz sobre este importante asunto, y el Señor Jehová por conducto de Moisés nos dice en Éxodo 23:8: “No recibirás presente, (regalo): porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras justas”.

El Apóstol San Pablo nos recomienda que como cristianos debemos levantar manos limpias, esto es, dirigirnos a Dios en oración, sin contaminación, ni reprensión de conciencia. Debemos también orar a Dios para que nuestro país sea guardado de todo mal, nos libre de derramamiento de sangre, y que la protección divina sea con todos los que lo componen. Debemos orar en particular por los que dirigen los destinos de la Nación, para que obren con rectitud y equidad y mediante su ayuda puedan solucionar los problemas graves que nos afectan directamente a nosotros.

Su hermano en Jesús.

Guillermo Castillo,
Superintendente Iglesia Evangélica Pentecostal (Chile)

Fuente: Revista Fuego de Pentecostés N° 117, Julio de 1938.

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