Pololear o No Pololear. He ahí la cuestión.

En Chile, se usa el término “pololear”, que,  según la Real Academia Española de la Lengua, significa: “mantener relaciones amorosas con un cierto nivel de formalidad”.

Si te preguntas si puedes o no mantener relaciones amosoras, es porque te interesa tenerlas, supongo. Si supongo correctamente, en primer lugar quiero decir que es un buen deseo. Tanto si eres mujer u hombre, joven o adulta/o, profesional o estudiando, no importa, es un buen deseo. Aspirar a tener una compañera o compañero en el camino de la vida es un llamado de mucho valor, y no hay por qué avergonzarse por ello.

Como creyentes en Cristo, tenemos estándares de vida bien altos y que han sido impuestos por Dios: las relaciones amorosas están incluidas. En el sabio consejo bíblico, encontramos “Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera” (Cantares 2:7). Esto significa, despertar al amor tiene su momento en la vida. Nuestra sociedad dice todo lo contrario: “Ten una relación amorosa cuando tú quieras”. ¡Cuidado con ir en contra del consejo de Dios!

Siempre recuerda que en el momento en que entras en una relación amorosa con alguien, debe ser con el objetivo noble de conocer a esta persona de manera más profunda, para llegar a convertirse en marido y mujer, no sólo para pasar el tiempo porque estás sola/o. Con esto en mente, existen ciertos pasos que puedes dar para “comprobar cuál es la voluntad perfecta de Dios” en esta área de tu vida.

Primer paso: Debes prepararte

Como todo en la vida, es sabio preparar el camino para recibir a esa persona que quizás llegue a ser tu cónyuge, aún cuando no haya nadie en el horizonte. Haz lo que tienes que hacer hoy responsablemente y cuando llegue esa persona a tu vida estarás en condiciones de darle la bienvenida sin obstáculos.

Aquí es muy importante considerar en qué etapa de la vida estás: ¿tienes tiempo, la energía, recursos, para destinar en forma generosa a otra persona? Una relación amorosa implica uso de todo eso. Por ejemplo, puede ser que estés estudiando y necesitas dedicar el máximo de tu tiempo a mantener tus buenas notas, por tanto ya no puedes dedicar mucho tiempo a otra persona, o puede ser que estás buscando trabajo y debes dedicarte a buscar un trabajo, escribir curriculos, ir a entrevistas, en vez de estar pololeando. Si eres un hombre y estás trabajando, ¿estás ahorrando dinero para llegar a proveer un lugar para tu esposa cuando llegue el momento? Si eres una dama, ¿estás aprendiendo del carácter de una mujer cristiana con mujeres sabias o pasas todo tu tiempo libre viendo TV o conversando con tus amigas sobre la última moda? ¡Empieza hoy a prepararte! Una relación amorosa es una inversión que harás, y no puedes iniciar una sin darle un mínimo tiempo de reflexión de este tipo.

Si no tienes claro cuáles son tus prioridades de vida, hoy mismo toma un papel y lápiz o conversarsa con alguien sabio e imagina tu objetivo en la vida para este año.

En este contexto, revisa tu corazón: ¿te has ejercitado en perdonar? porque tendrás que perdonar mil y mil veces más cuando tengas una relación amorosa; ¿te has ejercitado en respetar a otros? porque tendrás que respetar siempre a quien ames; y lo que es más importante, ¿te has ejercitado en amar siempre y en toda circunstancia? Porque esto tendrás que hacer ¡siempre y en toda circunstancia!

Dirige tiempo a la oración para que Dios prepare tu corazón para esa persona que vendrá a tu vida; pídele que esa persona sea alguien que te acerque más a Dios (¡no que te quite tiempo para Él!) y a quien tú también puedas atraer más hacia Cristo. Recuerda que como hija/o de Dios que eres, tu objetivo siempre será complacer a aqué que te llamó y que te ama más que nadie en el mundo.

Segundo paso: Hacer investigación

¿Alguna vez has encontrado en un pasillo de supermercado una promotora que quiere convencerte de “probar” una nueva galleta o queso? ¿O has probado un auto antes de comprarlo? Cuando piensas en pololear, no creas que puedes llegar y elegir a alguien y “probarle” si funciona bien como tu pareja o no. OH NO. ¿Qué pasa si pololeas con alguien y tiene mal carácter? Es muy probable que eso no salga a relucir durante el pololeo, cuando todo es ‘color de rosa’.  Por ello, la sabiduría nos aconseja observar desde lejos y con ojo crítico, es decir, preferentemente siendo parte de un grupo de amigos, y sin delatar tu interés, sin mostrar preferencia por la persona que te interesa por descubrir:

– ¿es sobria/o? = sabe controlar su lengua y por tanto su cuerpo o es una persona copuchenta, que usa palabras ‘soeces’, o habla mal de su prójimo, o incluso se emborracha, demuestra liviandad y libertinaje en su comportambiento.

– ¿es casta/o? = demuestra una opinión y un comportamiento cuidadoso sexualmente o se insinúa continuamente cuando está frente al sexo opuesto.

– ¿es amable? = alguien dijo por ahí que si vas a un restaurant con ‘esa’ persona que te interesa y esa persona trata mal al mesero, puedes saber con seguridad que aunque hoy te sonría, el día de mañana te tratará a ti también cuando llegue la familiaridad a la relación

– ¿es sencilla/o? = demuestra una tendencia natural hacia la simpleza, no sólo de apariencia, sino de pensamiento?  ¿demuestra una fe activa en Dios y un comportamiento acorde?

– ¿es paciente? = frente a eventos inesperados, ¿grita y patalea o confía en una solución aún inexistente sin perder la calma?

Y así… la lista es larga.  Nunca en verdad se conoce a alguien hasta que se ha vivido con esa persona un año al menos 🙂  Sin embargo, al descubrir observando de lejos cómo esa persona reacciona ante la vida, te dará una idea de su carácter.

Alguien una vez contó la historia de un chico y una chica: ella estaba en la casa de él y él tenía un hermano inválido a quien debía alimentar. Él le preguntó a ella si lo quería acompañar, a lo cual ella dijo que mejor que no, que se iba a sentir mal frente al hermano enfermo. Él sorprendido, se fue adonde su hermano sin decir palabra. La historia continúa con el mismo chico y otra chica. Lo único distinto es que ante la pregunta de si ella quería ir adonde el hermano enfermo con él, esta chica respondió que sí. En la habitación, la chica incluso pidió si podía ella darle la comida al joven enfermo. ¡Adivinen con quién el chico formó una relación amorosa y llegó a casarse! Sí, con la segunda chica. La primera pasó al olvido.

No olvidar entonces: ojos bien abiertos y ¡a observar quién tiene el carácter de Cristo! (No mirar la apariencia, recuerden).

Tercer paso: Deja que Dios transforme tu mente y tu corazón

Si crees que has encontrado a alguien con quien iniciar una relación (por supuesto no será una persona perfecta pero tendrá una relación real con Cristo) antes de comunicárselo a esa persona, cuéntaselo a Dios. Convérsale de tus intenciones y pídele que Él te guíe hacia una persona que te pueda apoyar con sabios consejos, pero por sobre todo, busca aún de más cerca a Dios orando y meditando en su Palabra.  Pídele que te guíe para dirigir tu mente y comportamiento a honrarlo a Él principalmente con esta relación que deseas crear.  Da espacio a tu Señor para que te prevenga si esta relación no está en su voluntad y para que su Espírtu Santo actúe juntamente con tu corazón y sólo tu corazón (sentimiento o atracción física).  Si esa persona que te interesa tiene a Cristo en el corazón es garantía de que Dios puede seguir transformando.

¡No te dejes llevar por tu atracción hacia la otra persona, o por tus sentimientos! Es en este momento que debes estar más cerca de Dios que nunca. Recuerda, en el ideal de los casos, debemos:

  • Considerar el consejo de nuestros padres (son nuestra autoridad más directa)
  • Considerar el consejo del pastor o alguien con un testimonio de sobriedad y respetabilidad

Incluye a estas personas en tu decisión.

Piensa en tomar en consideración a los padres de la persona que quieres (respetándoles como tales e incorporándolos en cierta medida en la relación), especialmente si son creyentes.

Finalmente

¿Sabías tú que ninguna de las personas con las que alguien tiene una relación amorosa puede olvidarse, aunque pase el tiempo? ¿Sabías que después de estar con muchas personas, tu corazón pierde esa gracia de “maravillarse”, de sorprenderse, de creer? ¡No permitas que tu corazón pierda su brillo! Mantente firme sin entrar y salir de relaciones amorosas sin futuro.

Algunas personas dicen: “¡es que no puedo estar solo/a!” Pero sí se puede. Y como dice el dicho: “es mejor estar solo que mal acompañado”, es decir, es mejor esperar a encontrar esa persona por quien nuestro corazón deje de latir (o lata más fuerte) que estar con alguien “porque necesito a alguien” o “porque siento que me va a dejar el tren”. Recuerda que aquí es necesario fortalecer tu confianza en Dios: Él te conocer y en primer lugar puso en ti el deseo y la necesidad de estar en pareja (de lo contrario te habría dado el don del celibato) por tanto si Él puso este deseo en ti, Él lo cumplirá de acuerdo con sus tiempos y por amor de su nombre.

Por último, proponte el pololeo como la primera etapa en la creación de una maravilla relación con otra persona, una de las relaciones más hermosas y de mayor impacto que disfrutarás en tu vida.

2 comments

  1. Anónimo says:

    Creo que esta es una columna muy reflexiva y coherente lo cual me gusta mucho, ya que estamos muchas veces condicionados a pensar quizas de una forma romantica o por el contrario muy lógica, dos extremos que no debemos convertir en una regla, lo que sí podemos hacer es desear que Dios proyecte su guía en nosostros y a su vez dejar que Dios pueda hacerlo, así solo así conseguiremos obtener un deseo hermoso hecho realidad y bedecido por Dios nuestro Padre.

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