Sanidad de mi madrecita

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Después de esporádicos ataques a la vesícula a los 18 años (década de 1970), mi madre tuvo uno muy fuerte nuevamente a fines de 2010 a la edad de 58 años, justo antes de que yo contrajera matrimonio y dejara Chile. Después de años de esperar, ya que su confianza estaba puesta en que nuestro Dios la sanaría, en diciembre de 2013 finalmente la llamaron del Hospital de Temuco para hacerse un análisis a raíz del ataque sufrido en el año 2010. En esa revisión de salud, a mi madre le encontraron cáncer en la vesícula. El médico le explicó que, en palabras simples, ella vivió 40 años con un tumor vesicular donde solo la misericordia de Dios no permitió que se propagara por su cuerpo ni sufriera las consecuencias del mal.

Este diagnóstico a fines de 2013 fue especialmente doloroso porque llegó justo cuando ella tenía los pasajes para viajar a visitarme a Estados Unidos, adonde yo vivía desde hacía 3 años (tiempo durante el cual yo tampoco había podido viajar a Chile a ver a mi familia). Sin embargo, nuestra confianza estuvo y está en el Señor, a quien le pedimos sanarla pero sobre todo que Él hiciera su voluntad. Compartimos esta petición especialmente con nuestra familia y los creyentes amigos nuestros en Estados Unidos.

Después de alrededor de un mes de recibir el diagnóstico y solo gracias al Señor, en un procedimiento más rápido de lo que nunca esperamos considerando los tiempos del sistema público de salud chileno, en diciembre del mismo año mi madre fue operada para extirparle la vesícula destruida por el cáncer.

En esa operación, los médicos descubrieron que el cáncer había manchado el hígado. Sin que nuestra familia tuviera contactos especiales ni recursos, el Señor preparó todo para que el médico tratante movilizara y contactara a otros doctores en la región para operar el hígado lo más pronto posible, analizarlo y conocer cuán avanzado era el cáncer allí. Dios proveyó los medios para que ella empezara los exámenes en privado con dinero que un familiar le había dado para el viaje, ¡la cantidad exacta que necesitaba!

En una segunda operación, que solo Dios pudo haber provisto por la rapidez con que se realizó y sin costos, en enero de 2014, le extrajeron parte del hígado para hacerle biopsia. Cuando más tarde mi madre se reunió con el doctor, recibió la maravillosa noticia de que su biopsia mostraba resultados completamente positivos, el hígado estaba limpio de cáncer, ¡gloria al Señor!

Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.
Salmos 30:2

El médico tratante no se lo pudo explicar y dijo que iba a reunirse con otros médicos para buscar una explicación científica, pero en definitiva la medicina humana no tuvo explicación, su única respuesta fue que mi madre debería haber muerto 20 años atrás, por lo tanto la enviaron al hogar sin remedios y a vivir normalmente. Nosotros sabemos que el Señor puede hacer lo imposible y solo Él pudo orquestar todo para que mi madre fuera operada a tiempo, que solo DIOS pudo haber detenido el cáncer, nunca por méritos nuestros ni nuestra fe ni nuestras oraciones, sino solo gracias a su inmensa misericordia, y para gloria de su Nombre. Esto después el Señor lo confirmó por un instrumento que habló a mi madre y le dijo que la había sanado para que ella glorificara su Nombre.

Para colmarnos aún más de bendiciones, el Señor trajo a mi madre a visitarme a Estados Unidos de todas maneras, sana y saludable, en solo algunos meses después de ser operada. Por esto reconocemos que el Señor todo lo sabe, Él conoce los tiempos y su voluntad es siempre perfecta. ¡Gloria al Dios de los cielos que todo lo puede!

Conviene que yo declare las señales y milagros que
el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
Daniel 4:2

Y para finalizar, un video de una entrevista que le hicieron mis hermanas en Cristo a mi mamita aquí en EE.UU. durante su primera visita, justo después de la operación, en mayo de 2014, ¡para gloria del Señor!

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2 comments

  1. Patricio says:

    Que quieres qe te diga prima :’) . Todos sabemos lo que Dios hizo en mi tía por eso hay que alabarlo y glorificarlo siempre por que el es el doctor de los doctores y para el no hay nada imposible. Saludos a tu familia prima y saludos a mi tia que tengo entendido que se encuentra allá. Saludos y que Dios te bendiga prima. 🙂

    • Jo says:

      Gracias primito, así es, solo el Señor es Dios de dioses y Señor de señores en todos los asuntos de sus hijos, solo queda alabarlo siempre. Un abracito de mi mamita que está aquí en EEUU hasta que nazca su sexto nieto, ¡qué bendición!

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