El cristiano & el dinero

Si pensamos rápidamente que dice Dios sobre el dinero, probablemente el versículo que más recordemos es el que dice: “porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores” (1 Timoteo 6:10), es decir, deseamos con ansias tener más y más dinero, si nos motiva acumularlo, podemos vernos atrapados por este riesgo y llegar a dejar a Cristo. ¡Qué grande peligro!

Existen, no obstante, algunas claves bíblicas que no debemos olvidar en este aspecto, entre ellas:

•TRABAJAR PARA OBTENERLO: El apóstol Pablo dijo: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Tesal. 3:10b) y la sabiduría de Salomón en Proverbios 10:4 nos recuerda: “Poco trabajo, pobreza; mucho trabajo, riqueza”.

•REFLEXIONAR Y PLANIFICAR: A veces los cristianos piensan que porque creen en Dios, Él será como un “genio de la lámpara” que les ayudará cuando se metan en problemas, pero en realidad Dios nos dice que ANTES DE TIEMPO debemos revisar nuestros caminos, no DESPUÉS: “Los planes bien meditados dan buen resultado; los que se hacen a la ligera causan la ruina”. (Proverbios 21:5). También es importante planificar con quienes tú vives, ya sean tus padres o tu esposa/o. Tiene que ser un tema en el que todos acuerden su contribución y todos sepan en qué se gasta el dinero.

•NO DEBER NADA A NADIE NI PEDIR PRESTADO: El apóstol Pablo nos recuerda que nuestro deber en este aspecto es EVITAR las deudas: “No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros; pues el que ama a su prójimo ya ha cumplido todo lo que la ley ordena” (Romanos 13:8). Además, cuando le debes dinero a alguien, te transformas en algo así como esclavo de esa persona, como dice la Biblia: “Entre los pobres, el rico es rey; entre los deudores, el prestamista” (Proverbios 22:7), por eso es mala idea deberle dinero a alguien.

•SER GENEROSA/O: ¿Cuál es la diferencia entre el creyente y el incrédulo?: “El malvado pide prestado y no paga, pero el hombre bueno es compasivo y generoso” (Salmos 37:21). Dios espera que compartamos lo que Él nos da con los demás… acumular la riqueza para nosotros no es bíblico sino compartir, especialmente con las viudas y los huérfanos, además de dar el diezmo al siervo de Dios mensualmente.

EN CONCLUSIÓN, el manejo del dinero es una muestra del tipo de administrador que somos ante Dios. Él dice: “El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que no tiene honradez en lo poco, tampoco la tiene en lo mucho” (Lucas 16:10). En el versículo 12 de este mismo libro, nos advierte: “Y si no se portan honradamente con lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece?”, es decir, si no manejamos bien lo terrenal que Dios nos da, Dios no nos dará bendición espiritual ¡que es aún más importante que lo terrenal! Mantén este tema en tus oraciones y pide sabiduría, ¡recuerda que tú reflejas a Cristo!