Sanidad de mi madrecita

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Después de esporádicos ataques a la vesícula a los 18 años (década de 1970), mi madre tuvo uno muy fuerte nuevamente a fines de 2010 a la edad de 58 años, justo antes de que yo contrajera matrimonio y dejara Chile. Después de años de esperar, ya que su confianza estaba puesta en que nuestro Dios la sanaría, en diciembre de 2013 finalmente la llamaron del Hospital de Temuco para hacerse un análisis a raíz del ataque sufrido en el año 2010. En esa revisión de salud, a mi madre le encontraron cáncer en la vesícula. El médico le explicó que, en palabras simples, ella vivió 40 años con un tumor vesicular donde solo la misericordia de Dios no permitió que se propagara por su cuerpo ni sufriera las consecuencias del mal. Continue reading →

Lo que Dios quiere escuchar de mí

Hace tiempo escuché a un niño cantar una súplica, tan profunda, que me recordó otra oración que estaba repitiendo yo (no tan hermosa) hace poco: “Señor, hazme ser una mejor hija tuya“.  Fue como si nunca me hubiera dado cuenta de lo que realmente estaba pidiendo pero al mismo tiempo, lo repetía sin pensar en todas mis oraciones.   Lo peor era, sin embargo, que ¡estaba orando en total oposición a lo que Dios espera escuchar de mí!

Cuando pensamos en la oración, honestamente, la mayoría de nosotros la usa para pedir al Señor lo que creemos que es mejor para nosotros, lo que creemos que Dios quiere para nosotros, lo que creemos que necesitamos, ¿cierto?  ¡Y eso es bueno!  Pero, en realidad, la oración es mucho más que eso.  La oración es total entrega, cuando con desesperación decimos: “Dios nuestro, examina mi corazón hasta lo más profundo, quebranta mi soberbia (sí, esto implica pasar por el dolor), hiere mi orgullo, ¡rómpeme como se rompe un cántaro de barro!

¿Por qué y para qué es necesario orar de esta forma?  Primero, porque nuestro Padre no desea una transformación “superficial, estética”, Él no busca una modificación del comportamiento, sino limpiar lo más profundo de nuestro corazón, renovar nuestra mente: hacer correr ‘desde dentro nuestro’ el río de su Espíritu.  Es sólo después de esto que viene la parte externa, como resultado de la transformación interna.

Y sólo después de ser transformados en la totalidad, por dentro y por fuera, es cuando podemos ser usados para glorificar su nombre.  Sólo así podemos llevar su evangelio con el sello del amor, sólo así podemos ser un reflejo de Cristo en la tierra, sólo así podemos ser luz en un mundo en tinieblas.

Pero me pregunto, si nuestro llamado como hijos de Dios es tan sublime, ¿por qué servimos a Dios como si fuera un dios de piedra? ¿Por qué miramos en menos (a veces, sin querer) y despreciamos su poder?

¡Es hora de empezar a orar de la manera que Él nos enseñó!  ¡Es hora de dejar de arrastrarnos en el camino al cielo, sino elevarnos como se eleva un águila!  No dejemos que nuestra carne tome las riendas y nos haga perder el tiempo cuando nos arrodillamos ante nuestro Padre.

¡Que Dios te guíe a ti también!  Sólo un corazón entregado completamente a Dios puede ser usado. Que sea éste nuestro deseo y nuestra oración siempre.

En Cristo,

~ jO

Letra:

Sonda-me, Senhor, e me conhece
Examíname, oh Señor, y conóceme

Quebranta o meu coração
Rómpeme el corazón

Transforma-me conforme a Tua palavra
Tranfórmame conforme a tu palabra

E enche-me até que em mim se ache só a Ti
Lléname sólo de ti

Então…
Así…

Usa-me
Usa me

Como um farol que brilha à noite
Como un faro que brilla en la noche

Como ponte sobre as águas
Como un puente sobre las aguas

Como abrigo no deserto
Como refugio en el desierto

Como flecha que acerta o alvo
Como la flecha que da en el blanco

Eu quero ser usado da maneira que te agrade
Quiero ser utilizado de la manera que tú quieras

Qualquer hora e em qualquer lugar
En cualquier momento y lugar

Eis aqui a minha vida
Aquí está mi vida

Usa-me, Senhor
Usa me, Señor

— se repite desde el principio

Sonda-me, Examíname,
Quebranta-me, Quebrántame
Transforma-me, Transfórmame,
Enche-me, Lléname,
E usa-me. Úsame
Sonda-me, Examíname,

Enche-me, Lléname,
E usa-me, Senhor Usame, Señor