Las virtudes de una mujer de excelencia

La pregunta es permanente parece y toma distintas formas: “¿Cómo puede una mujer honrar el nombre de Dios?” o “¿Qué tipo de mujer debo ser?” o incluso “¿Qué espera un hombre (cristiano) de una esposa?” Bueno hoy leí un artículo que me pareció un resumen perfecto de la idea que nuestro Creador tiene de una mujer. A continuación van las características de la ‘excelente’ mujer descrita en Proverbios 31:

1. Ella es confiable: “Su esposo confía en ella de todo corazón”. (v. 11)

2. Ella anima y alienta a quienes tiene cerca: “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”. (v. 12)

3. Es trabajadora: “Sale en busca de lana y de lino, y afanosa los trabaja con sus manos. Se asemeja a una nave de mercaderes, que de muy lejos trae sus provisiones”. (vv. 13–14)

4. Organiza su trabajo y da ejemplo de esfuerzo a aquellos en su esfera de influencia: “Aun se levanta cuando es aún de noche para dar de comer a su familia y asignar a las criadas sus deberes”. (v. 15)

5. Toma buenas decisiones: “Pondera el valor de un terreno, y lo compra, y con lo que gana planta un viñedo… Está atenta a la buena marcha de su negocio, y por la noche mantiene su lámpara encendida”. (vv. 16, 18)

6. Es amable, compasiva y da de lo que tiene: “Sabe ayudar a los pobres, y tender la mano a los menesterosos”. (v. 20)

7. Se procupa de las necesidades de su familia: “No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles“. (v. 21)

8. No pierde su tiempo sino mantiene sus prioridades: “Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad”. (v. 27)

9. Muestra un buen carácter: “Fuerza y dignidad son su vestidura”. (v. 25a)

10. Tiene una actitud positiva: “Sonríe al futuro”. (v. 25b)

11. Comparte la sabiduría de Dios con otros: “Habla siempre con sabiduría, y su lengua se rige por la ley del amor”. (v. 26)

12. Valora el valor de la familia y el matrimonio sin mancha: “Sus hijos se levantan y la llaman dichosa; también su esposo la alaba: «Muchas mujeres han hecho el bien, pero tú las sobrepasas a todas»”. (vv. 28–29)

13. Su valor no proviene de su apariencia física: “Engañosa es la gracia y vana la belleza“. (v. 30a)

14. Sigue al Señor y cosecha lo que siembra: “la mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada”. (v. 30b)

No puedo enfatizar suficiente lo importante que es orar y entregarnos como mujeres al Señor con un corazón totalmente rendido a Él, para que Él nos transforme, no nosotras a nosotras mismas. Pura buena voluntad o buenas intenciones no serán nunca suficientes, pero el poder de Dios quebranta el alma y de allí la transformación empieza.

¡Que esto sirva de inspiración para las damas cristianas!

~ jO


Tomado de “What Men Do Really Want in a Wife” del blog de True Woman movement.

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